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Mutismo selectivo en la infancia

¿Qué es el Mutismo Selectivo?

El Mutismo Selectivo es un trastorno de ansiedad infantil, caracterizado por la incapacidad de un niño a hablar en ciertos ámbitos sociales, como la escuela. Estos niños comprenden el lenguaje y son capaces de hablar con toda normalidad en ámbitos donde se sienten cómodos, seguros y confortables. Más del 90% de los niños con Mutismo Selectivo también padecen una Fobia Social o Ansiedad Social, y algunos expertos consideran el Mutismo Selectivo como un síntoma de Ansiedad Social. Lo que está claro es que niños y adolescentes con Mutismo Selectivo sienten un MIEDO real a hablar y a las interacciones sociales, cuando existe una expectativa de que ellos hablen.
También pueden ser incapaces de comunicarse de una forma no verbal, o de establecer un contacto visual, y pueden quedarse paralizados por el miedo cuando se ven confrontados a ciertas situaciones sociales específicas. Es bastante descorazonador observarlos, a menudo extenuante para el niño y frustrante para sus padres y profesores.

¿Por qué desarrolla un niño el Mutismo Selectivo?

La mayoría de los niños tienen una predisposición genética a la ansiedad. En otros términos, han heredado la tendencia a la ansiedad de varios miembros de la familia y puede ser vulnerable a desarrollar trastornos de ansiedad. Muy a menudo, estos signos se muestran ante la dificultad para separarse de sus padres, mal humor, comportamiento muy dependiente, inflexibilidad, problemas de sueño, frecuentes berrinches y lloros, y extrema timidez desde la infancia.
Cuando alcanzan la edad en que empiezan a interactuar socialmente fuera del entorno familiar, su miedo persistente a hablar o a comunicar empieza a manifestarse a través de síntomas, como el quedarse paralizado, falta de reacciones, mantener una postura rígida, falta de expresión en el semblante, falta de sonrisa y, por supuesto, mutismo.

Los estudios han demostrado que algunos niños nace con temperamentos inhibidos. Esto significa que incluso de recién nacidos son más propensos a ser miedosos y recelosos ante nuevas situaciones.  En el caso de los niños con Mutismo Selectivo, las repuestas a la ansiedad se desencadenan al desenvolverse socialmente: en la escuela, lugares de juego o reuniones sociales. Aunque no exista ninguna razón lógica para el miedo, las sensaciones que el niño experimenta son tan reales como las experimentadas por una persona con una fobia.

Un niño con Mutismo Selectivo enmudece, debido a que no supera esta sensación de miedo que experimenta cuando se espera de él que hable. Al no contestar, normalmente la presión desaparece y el niño se siente aliviado de sus miedos. Si se compara con un niño típicamente tímido o vergonzoso, los niños con Mutismo Selectivo están en el extremo de la gama de la timidez y de la vergüenza. La diferencia entre la timidez y el Mutismo Selectivo puede ser una cuestión de grado, pero la importante distinción es que el Mutismo Selectivo interfiere en la capacidad del niño para funcionar. Si no se trata debidamente, a menudo puede tener un serio impacto en la educación del niño, su autoestima, y su desarrollo social.

¿Qué características de conducta identifican a un niño 
   con Mutismo Selectivo en ámbitos sociales?

Es importante tener en cuenta que la mayoría de los niños con Mutismo Selectivo son tan normales y se comportan de forma tan adecuada como cualquier otro niño cuando se encuentran en un entorno confortable. Los padres a menudo comentan lo estruendoso, social, simpático, inquisitivo, comunicativo e incluso mandón y asertivo que puede ser su hijo en casa.

No obstante, los que diferencia a los niños con Mutismo Selectivo es su severa inhibición del comportamiento, y su incapacidad para hablar en ciertos ámbitos sociales. En estos entornos, los niños con Mutismo Selectivo se sienten como si estuvieran constantemente en un escenario, y experimentan los mismos síntomas que mucha gente con miedo a salir a escena. Algunos, aunque no todos los niños con Mutismo Selectivo, también padecen náuseas o vómitos, diarreas, dolores de cabeza y una gama de otros síntomas físicos antes de salir
hacia la escuela o a algún encuentro social.

Cuando están en la escuela o en otros ámbitos que le provocan ansiedad, las características de comportamiento pueden variar en algunos niños mucho más retraídos que otros. Algunos niños con Mutismo Selectivo permanecen sin moverse, sin expresión, y pueden mostrar un lenguaje corporal rígido o desgarbado. Algunos giran la cabeza, evitan el contacto visual, mastican o rizan el pelo, o se esconden en una esquina.

Con el paso del tiempo, algunos niños aprenden a relacionarse y a participar en ciertos ámbitos sociales, comunicándose de forma no verbal o hablando en voz baja con unas pocas personas escogidas. También existen variaciones en el grado de ansiedad externa o nerviosismo. Otros aparentan tranquilos por fuera y pueden comunicar de forma no verbal; a menudo son estos niños a los que se les malinterpreta pensando que son desafiantes u oposicionales, ya que no muestran signos visibles de nerviosismo.

Los niños con Mutismo Selectivo tienden a tener dificultades de iniciativa, y pueden tardar en responder, incluso dentro de una comunicación no verbal. Esto puede ser bastante frustrante para el niño y puede llevar a pruebas con notas erróneamente bajas y a la mala interpretación de las capacidades cognitivas del niños.

Las relaciones sociales pueden ser muy difíciles para los niños con Mutismo Selectivo, aunque algunos “caigan bien” a sus compañeros. En muchos casos, los compañeros de clase tienden a adoptar un papel protector hacia el niño “mudo” o a intentar hablar con él. Incluso para aquellos afortunados que reciben el apoyo de sus compañeros, no existe ninguna duda en que el Mutismo Selectivo impacta en el desarrollo social y limita las interacciones sociales. En los peores casos, algunos niños son víctimas de burlas y abusos y se encuentran completamente incapacitados para defenderse por sí solos. Esto parece ser un problema adicional que se acentúa entre niños mayores y que suele manifestarse quizás con más frecuencia entre niños que entre niñas.

¿Qué deben hacer los padres si sospechan que su hijo tiene Mutismo
Selectivo?

Los padres deben eliminar todas las presiones y expectaciones para que el niño hable, transmitiéndole que entienden sus “temores” a hablar o que tenga dificultades para expresarse en ciertas ocasiones. Muchos padres cuentan que simplemente el hecho de eliminar las presiones y dejar saber al niño que ahora le entienden, ha sido de gran ayuda y el principio de una mejoría en los síntomas del niño). Los padres también deben dar seguridad al niño haciéndole entender que le van a ayudar durante este difícil proceso. Las hazañas y los
esfuerzos del niño deben ser elogiados, y se le debe brindar ayuda y comprensión cuando el niño tiene dificultades y frustraciones.

¿Cómo se trata el Mutismo Selectivo?

Ya que el Mutismo Selectivo es un trastorno de la ansiedad, los tratamientos con éxito se centran en métodos para disminuir la ansiedad, aumentar la autoestima, la confianza y la comunicación en entornos sociales. Nunca se debe poner el énfasis sobre “conseguir que el niño hable”.

Inicialmente se deben eliminar todas las expectativas de verbalización. Cuando la ansiedad disminuye y la confianza aumenta, normalmente la verbalización sigue.

Los niños ansiosos evitan las situaciones que temen, o en el caso de niños con Mutismo Selectivo evitan hablar en situaciones que les provocan angustia. El esquivarlas empeora la ansiedad. Por tanto, la terapia ayuda al niño a superar el temor al enfrentamiento y gradualmente a hacer frente a lo que teme. Los padres, profesores y otros adultos del entorno del niño pueden ser de
mucha ayuda en este proceso.

La meta de las estrategias cognitivas para un niño con Mutismo Selectivo es, reducir su ansiedad social que muchas veces es parte de su trastorno. El niño puede pensar, por ejemplo, “si le pido al profesor que me ayude, se enfadará conmigo” o “si hablo, puede que diga alguna tontería y los niños se reirán de mí”. Las estrategias cognitivas ayudan al niño a desafiar estos pensamientos negativos y a sustituirlos por otras más realistas. Estas se combinan con estrategias del comportamiento, cuya meta es ayudar al niño con mutismo
selectivo a hablar en situaciones cada vez más desafiantes
 


Departamento de Familia y Niños
ALTUE - TERAPIA COGNITIVA

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